Amigas y amigos, compañeras y compañeros de las iglesias que integran o se sienten cercanas al MEDH:
La mayoría de Uds. probablemente esté al tanto de la situación creada en torno a los actos del próximo 24 de marzo.
Luego que en su momento desde el MEDH llamáramos a una celebración conjunta -sin difamaciones ni marginaciones sectarias-, hoy nos interesa garantizar ante todo que los diferentes programas puedan realizarse en total libertad, sin presiones de ningún tipo, evitando por todos los medios posibles cualquier tipo de agresiones y amagues de violencia.
Visto que la situación a la cuál se ha llegado es irresoluble, y no queriendo por nuestra parte agregar aristas nuevas y mucho menos atizar la disputa desatada -que consideramos tan destructiva como interesada-, decidimos que este año el aporte del MEDH a la celebración de nuestra memoria - renovación de nuestro compromiso y esperanza sea una propuesta de materiales que ofrecemos para ser utilizados en nuestras comunidades u otros espacios con total libertad y creatividad.
En principio lo que elaboré tiene ante todo el perfil de una vigilia de encuentro, reflexión y celebración: Si se siguen todos los textos y dinámicas propuestas, y se les da un marco celebrativo acorde con cantos y momentos de oración, seguramente deberá calcularse un tiempo de 2 horas (recordando que lo enviado es solamente motivación y estímulo, y podrá ser completado libremente con otros gestos y dinámicas).
Si los materiales son utilizados en las celebraciones regulares (ya sea en las vespertinas del viernes 23 y sábado 24 o el 25 por la mañana) podrán seleccionarse algunos de los textos, símbolos y dinámicas propuestas para integrarlos a los diversos órdenes litúrgicos de cada comunidad.
Lo fundamental es que en ocasión de este conflictivo 24 de marzo podamos celebrar nuestra memoria y la renovación de nuestro compromiso en defensa de la vida, la dignidad y los derechos de nuestro pueblo desde la realidad barrial y eclesial concreta en que vive y trabaja cada comunidad, alejados lo más posible de todo sectarismo interesado, tergiversador de los verdaderos objetivos que deben guiarnos y fragmentador no casual de las luchas de nuestro pueblo.
Invitamos a todas y todos a reenviar y compartir con toda libertad esta propuesta, sabiéndonos unid@s al celebrar cada una y cada uno en el mismo lugar de sus luchas y juntamente con nuestro pueblo todo, esta fecha de memoria y renovación.
Fraternalmente,
Pastor Arturo Blatezky.
CELEBRANDO LA MEMORIA CON LA MIRADA PUESTA EN EL PRESENTE
RENOVAMOS NUESTRO COMPROMISO Y NUESTRA ESPERANZA
Del Salmo 33:
Que los justos canten con alegría a Dios un canto nuevo
porque su palabra es verdad y El hace justicia con su mano;
Dios ama la justicia y el derecho y llena de su gracia la tierra;
feliz el pueblo que se guía por el Señor,
porque Él tiene puestos sus ojos con misericordia sobre su creación.
A los poderosos no los salvará el tamaño de sus tropas
ni los librará la violencia que ejercen en sus guerras.
No es cierto que los caballos acorazados triunfarán
ni sus bríos salvarán a sus jinetes armados.
Porque los ojos del Señor están sobre los que aman la justicia
y ponen su esperanza en la misericordia y la solidaridad.
DESDE NUESTRA MEMORIA
Tengamos memoria de los días pasados y las generaciones que nos antecedieron – Deut.32:7
Fijémonos en los innumerables testigos, verdadera nube de mártires que nos rodea, y dejemos toda carga inútil liberándonos del mal que nos asedia,
para ser perseverantes en las pruebas que nos esperan – Hebreos 12:1.
Recordemos a quienes nos enseñaron con el ejemplo de sus vidas e imitemos su fe – Hebreos 13:7
PASTOR MAURICIO LOPEZ (Desaparecido el 1 de enero de 1977) - Texto de 1971
“Desde hace algunos años nuestro continente entero se sacude de su letargo colonial, y sus hombres y mujeres se dan a la tarea de signarlo todo con la impronta de un nuevo comienzo.
Lo que está en juego es un proyecto de ser y de existir que no le venga impuesto desde afuera y sea la obra de todo un pueblo hasta ahora condenado a la vida marginal. De allí el repudio al modelo liberal y el rechazo a las relaciones de dependencia imperialista impuestas por los Estados Unidos.
Es la liberación del hombre colonizado, de los condenados de la tierra, cuyas vidas y culturas han sido mutiladas. Es la toma de conciencia de una opresión que ya no se soporta más y la decisión de salirle al paso a todas las fatalidades de la historia.
El blanco descubre entre azorado y perplejo la eminente dignidad de otras etnias; la mujer comienza a juzgar intolerante la injusta discriminación a que la somete una civilización dominada por el varón; el estudiante levanta su protesta contra un saber que consagra el sistema imperante; el obrero, el profesional, reclaman una participación creadora en la empresa humana. En todos estos casos y otros, lo humano reacciona hoy contra todo intento de colonización y alienación. Toda una generación interroga el nihilismo de una sociedad dominante, que semejante a un tejido canceroso no tiene otro fin que abultar desmesuradamente su propio crecimiento.
Por eso la cuestión antropológica es hoy clave: ¿Qué es el hombre y en qué reside su auténtico modo de ser? Con Bonhoeffer se dirá que el ser humano real es el que está enteramente volcado al servicio del otro; la existencia humana es una copresencia al otro.
Esta teología que estamos haciendo juntos católicos y protestantes trata de entroncar las fuentes mismas de la fe bíblica con las categorías sociales y políticas que juegan en el contexto latinoamericano. Esa teología haciéndose ve la iglesia como la memoria de la peligrosa libertad de Cristo; como crítica profética de la sociedad. Ella se alimenta de la visión de un pueblo que, como nuestro pueblo latinoamericano, necesita ser liberado.
¿Para qué es la Iglesia? Para la liberación del ser humano latinoamericano, por amor a Cristo, por amor a todo aquél que sufre”.
HERMANA ALICE DOMON (Desaparecida el 8 de diciembre de 1977)– De sus cartas
“Renovaré mi compromiso de vida consagrada en los tres votos=
- De pobreza: Con un mundo explotado y desamparado;
- De castidad: Para hacer un mundo más fraterno y solidario;
- De obediencia: A Jesucristo, que quiere que todos sus hermanos tengan los
mismos derechos y posibilidades de vivir plenamente en este mundo.
Todo esto en la alegría y la confianza. ¡Que el Señor nos dé su amor y su luz!
Me he comprometido con el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos.
Allí tengo una enorme actividad: Hay tantas cosas de qué ocuparse... quisiera hacer más. Somos un grupo de gente inquieta. El desfile en nuestras oficinas es insoportable: ¿Hasta cuándo podremos seguir? ¡Orad por nosotros!
Estoy instalada en los sillones del obispado esperando a una familia que viene a aportar su testimonio de sufrimiento. Nos citamos en el obispado de Quilmes como miembros de la iglesia. No te vayas a creer que esto es normal: Creo que es la única ciudad que tiene esta suerte. El obispo es nuevo pero cree en su trabajo pastoral cerca de muchas familias y da a este trabajo un lugar privilegiado. Te conforta trabajar con él. Cada día se alargan las listas de los secuestrados. Esto es terrible; sin embargo la gente, las familias, siguen buscando, animadas por la esperanza cristiana que infunde ganas de vivir a los que se quieren.
Siento muy de cerca la situación de las familias destruídas por la represión. En este momento empezamos a pensar en una pastoral de unión para este sector del pueblo. Allí me siento con más posibilidades de participar, descubrir y ayudar a la gente a que descubra lo que el Señor le dice, en este momento, en la situación que viven hoy. Pero ¿cómo atenuar el dolor que sufren por la separación forzada de un ser querido? Hay curas, hermanas, laicos consagrados, e incluso un obispo, que buscan con nosotros una respuesta del Señor y quieren transmitirla. Esto también es nuevo, porque la situación es nueva. Sin embargo eso supone algunps fundamentos teológicos: la angustia de las madres que buscan a sus hijos secuestrados, el calvario y el viacrucis en las oficinas del gobierno, en las comisarías, etc. La negación de toda una parte de la Iglesia. Esta es la pasión que padece hoy tanta gente en las cárceles o en otra parte. Dios no puede seguir callando, seguro que quiere contestar algo. Es lo que buscamos juntos”.
(En este momento se puede leer la lista de víctimas de la represión, en lo posible copiada y repartida entre los participantes como aporte a la memoria)
ORLANDO YORIO – Secuestrado del 23 de mayo al 24 de octubre de 1976
“El perdón no es un decreto o una ley de punto final, por la cuál uno dice: me olvido de todo lo que pasó y sigo adelante. Hay que acordarse de todo porque la memoria y la historia son muy importantes para los hombres.
Y hablando de Jesús Redentor, hay una máxima que dice: Non asumptum, non redemptum (lo que no es asumido no está redimido). Y asumido significa que según la vida y dentro de las posibilidades de la misma, uno ha hecho lo posible para dialogarlo, para reconocerlo, para pelearlo, para lucharlo, para trabajarlo… Eso es parte del perdón, no es un punto final.
El perdón tampoco es un indulto. Un indulto es algo por lo cuál uno tapa o esconde una culpa o una injusticia. El perdón tiene que ver con la vida nueva. No hay perdón si no se vive vida nueva.
El martirio es uno de los elementos fundamentales en la renovación de la Iglesia. Para que se haga nueva necesita siempre fundamento de mártires.
Y asegura su renovación cuando empieza a reconocer sus propios mártires. Mártires conocidos, mártires desconocidos, mártires que han derramado su sangre física, mártires que han derramado su sangre psicológica, que con su propia sangre han testimoniado que los seres humanos somos hijas e hijos de Dios, que somos hermanas y hermanos y constituimos un pueblo.
A mi me llamaron de la parroquia cuando mataron a Carlos (Mugica).
Sentí vergüenza al ver la sangre de Carlos derramada en la vereda y temor de que la gente pudiera pisarla. Busqué algo para limpiarla, pero llegó la policía y no me dejaron hacer nada. Yo me quedé ahí con dolor y bronca y de repente empezó a llover y el agua llevaba toda la sangre hacia el único pedacito de tierra que había allí: No había nada, nada que se perdiera.
La tierra, nuestro suelo argentino, chupaba toda la sangre de Carlos.
Para mi ese fue un signo de Dios: La policía no me dejaba limpiar la sangre, pero el pueblo la absorbió, se enriqueció, Dios manda la lluvia…
Cuando uno habla de mártires, se habla de los mártires muy claros y conocidos, pero habla también del martirio de un pueblo. Angelelli y Mugica no son mártires sueltos, sino que son mártires justamente porque están unidos a la sangre derramada de un pueblo. Sangre de gauchos que han regado nuestra patria, chiquitos muertos en la villa antes de llegar al año por mala alimentación, padres que sufren por no poder darles de comer a sus hijos; he visto a hombres vivir entre el agua podrida y a familias enteras vivir en la Villa del Bajo Flores en un cuadradito de tres por tres. Todo eso es martirio, es gente que pese a toda la injusticia y el dolor se decide a seguir viviendo, a amar la vida, y la sangre de algunos que las tomamos como signo, nos clarifica el significado de todo este dolor…”
CON LA MIRADA PUESTA PROFÉTICAMENTE EN EL PRESENTE
(Formamos grupos ya sea mixtos o por edades, intereses, barrios etc. y –quizás con ayuda de diarios y otros materiales- nos preguntamos por la realidad diaria que viven/mueren las y los perseguidos-crucificados por el sistema económico-social-político -judicial imperante en nuestro país en los barrios más pobres cercanos a nuestra comunidad;
- ¿Cuál es la lógica - el objetivo último de este genocidio?
- ¿Quiénes necesitan-producen los nuevos desaparecidos-sacrificados, con qué
medios cuentan y cómo lo realizan?
- ¿Qué significa esta realidad en la que estamos inmersos para las
comunidades de fe,cómo podríamos ser parte de la resistencia a favor de la
“vida en plenitud” concretamente a nivel local barrial?
Cada grupo expone sus resultados en un afiche con recortes y/o dibujos o textos.
Antes de comenzar la presentación, entre grupo y grupo y al final nos unimos en la siguiente oración:
Del Salmo 130
Desde la profundidad de nuestro dolor clamamos a Ti,
Señor, oye la angustia de tu pueblo y responde a su grito.
En tu palabra confiamos, nuestra esperanza no será defraudada;
Nuestro pueblo pone su fe en las manos de su Señor,
porque conoce su misericordia y su justicia;
Como ayer Dios nos librará hoy de la corrupción y la represión.
RENOVAMOS NUESTRO COMPROMISO Y NUESTRA ESPERANZA
(Sobre el altar se encuentra un cirio -el cirio pascual- que es encendido durante la lectura del profeta Isaías. L@s participantes reciben velas que serán colocadas en varias fuentes grandes con arena distribuídas sobre o alrededor del altar o –si tienen un pie- colocadas sobre el altar.)
Del profeta Isaías
El pueblo que camina en tinieblas verá una gran luz
y los que viven en la oscuridad de la muerte serán iluminados;
Dios los bendecirá y multiplicará, y festejarán su alegría como en las fiestas de la cosecha, como después de la victoria.
Porque el yugo de su cuello, la vara sobre sus espaldas,
el látigo del capataz, todo ello será quebrado y destruído;
las botas retumbantes y los uniformes empapados de sangre
serán combustibles para el fuego.
Ese día el Señor vivirá en medio de su pueblo y serúa su guía:
Ese día harán arados de sus espadas y hoces de sus lanzas,
Ningún pueblo ejercerá violencia para someter a otro
Ni se adiestrarán sus hombres para la guerra.
Pueblo mío: ¡Caminemos a la luz de Dios!
(Uno a uno, l@s participantes toman una vela, la encienden en el cirio y la van colocando en las fuentes o directamente –si es posible- en soportes sobre o alrededor del altar.
Quienes lo desean, pueden hacer memoria del testimonio de vida de alguien en particular, ya sea de su comunidad de fe, del barrio o de la lista de mártires entregada a las y los presentes.)
Cada vez que haya pasado un grupo de participantes, todos decimos:
SEÑOR, QUEREMOS RENOVAR NUESTRO COMPROMISO CON LA VIDA, LA DIGNIDAD Y LOS DERECHOS DE NUESTRO PUEBLO,
RENUEVA Y FORTALECE NUESTRA ESPERANZA EN LA PRESENCIA Y EL PODER TRANSFORMADOR DE TU REINO.
Intercalamos estrofas de cantos como
- Si entre nosotros hay gente gaucha
- Jesucristo ayer junto a mis abuelos u otros.
Donde se celebre la Eucaristía–Santa Cena en el ofertorio ponemos en las manos de Dios con agradecimiento y alegría los testimonios de vida de tantas hermanas y hermanos de la “nube de testigos” que nos rodean. En caso de que participen familiares directos, es pensable que hagan presente su memoria con elementos que fueron símbolos importantes en las vidas de est@s mártires.
Como lectura y reflexión eucarística pensamos en los textos del Evangelio de Juan:
Jesús dice:
Nuestro Padre nos da el pan, que es vida en plenitud para la humanidad.
Si el grano de trigo no se entrega a la tierra para morir, queda solo. Pero si siembra generosamente su propia vida la gana y produce una siembra que perdurará.
El que quiera asegurar su existencia la perderá,
pero el que la entregue generosamente la ganará por siempre.
No hay amor más grande, que entregar su vida por sus amigos y amigas.
Y ustedes son mis amigos y amigas, porque yo los elegí para que sus vidas produzcan mucho fruto, y ese fruto permanezca por siempre.
Para un gesto de bendición y saludo de paz se puede utilizar el texto de Juan
Jesús nos dice:
Les dejo la paz que hay en Ustedes y les doy mi paz,
Una paz que no es como la del mundo presente,
Por eso: ¡No se inquieten ni teman”.