Historia

El Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos nació en febrero de 1976 como una respuesta de cristianos y sus iglesias ante las gravísimas violaciones a la vida, los derechos y la dignidad de las personas que se estaban cometiendo y que fueron incrementadas hasta dimensiones inimaginables luego del establecimiento formal del terrorismo de estado el 24 de marzo del mismo año.

Desde ese momento es uno de los organismos de Derechos Humanos conocidos tradicionalmente como históricos en nuestro país. Realizó su primera liturgia pública de solidaridad con los detenidos-desaparecidos y sus familiares y en defensa de los Derechos Humanos en la Catedral de Quilmes el 22 de diciembre de 1.976, y es la única entidad de iglesias en la Argentina dedicada expresamente a los Derechos Humanos.

Hoy las iglesias del MEDH seguimos abocadas a mantener la memoria viva de la dictadura tratando de elaborar junto con las y los afectados por la misma sus consecuencias más terribles, entre ellas ante todo la impunidad aún reinante de los victimarios y el sistema económico de exclusión, sometimiento y genocidio que necesitó para establecerse de aquella barbarie.

Queremos que esta página WEB sea un instrumento que documente, motive y capacite para la resistencia y la lucha por esos “cielos nuevos y tierra nueva, un mundo en que reine la justicia” (II. Pedro 3:14), que fueron y son también hoy nuestra fuerza, guía y esperanza.

La promesa inequívoca de Dios es dada ante todo a los más pequeños, los siempre de nuevo burlados y sufridos por excelencia de nuestro pueblo. Porque, así como sigue vigente en nuestro país con cruel cinismo el desprecio hacia los pobres, la traición a sus sueños y su dolor de siglos, así también permanece Jesús mismo como realidad viviente y palpable junto a ellos y en medio de todos los que no se someten, no se venden ni se corrompen.

Porque desde los rostros y las manos de los excluidos-crucificados, desde su angustia, su bronca, su fuerza transformadora, su coraje y su futuro está interpelando y desafiando hoy con claridad y evidencia inexcusables a todos los que pretenden identificarse (quizás escudarse-ocultarse-mimetizarse-legitimarse inescrupulosamente) con su nombre y su imagen, cuando nos pregunta, implacable, inexorable, qué nos ofrecen los dueños actuales de este reino de la impunidad y la muerte a cambio de transformarnos en cómplices, traidores y verdugos de nuestros hermanos.

Pastor Arturo Blatezky
Coordinador