INSTITUCIONAL RECURSOS CONTÁCTENOS LINKS
Centro Documentación
Asesoría Jurídica
Educación/Capacitación

Comunicación/Publicaciones

IR AL INICIO
 
Mensaje de las Iglesias Del MEDH a sus Comunidades y nuestro Pueblo

¿Hasta cuándo, Dios, clamaremos a ti sin que nos respondas y te recordaremos la opresión que sufren los pobres, sin que nos salves?
¿Por qué nos obligas a ver la impunidad de la injusticia?
¿Acaso te acostumbraste a soportar la opresión, el atropello y el despojo de tu pueblo?

Habacuc capítulo 1 versículos 3- 4

Conmovidos y motivados por la vigencia del juicio y las visiones del profeta Habacuc hemos dejado que estas palabras perdurables y prometedoras guíen nuestra Asamblea, para sentir a través de ellas lo que dice hoy el Espíritu de la Verdad y la Justicia a las comunidades eclesiales y al pueblo de la Argentina.
Es este pueblo y el Espíritu de Dios que vive en medio de su dolor y su esperanza los que animan nuestro compromiso y esfuerzo por serles fieles, caminando, luchando y constuyendo junto a nuestras hermanas y hermanos marginados y sometidos, rostros y templos del Dios viviente, aquél mundo nuevo de justicia, hacia el cuál caminamos, que está naciendo pese a tanta represión y muerte.

DICE LA PALABRA DE DIOS:

"Contemplen y asómbrense, cómo avanza la nación terrible y arrolladora, que recorre enormes distancias para apoderarse de países ajenos. Es terrible y temible y se hace su propio derecho. Sus jinetes galopan y vuelan como águilas que se precipitan sobre sus víctimas. Juntos se lanzan al asalto sin mirar más que a su presa, y amontonan sus cautivos como arena. Esta nación se burla de los soberanos de otros pueblos y no le importan los habitantes de las ciudades de las que se apodera: ¡Su propia fuerza es su único Dios!"

(Capítulo 1 versículos 6 - 11)

Ciertamente contemplamos espantados como los ejércitos de los Estados Unidos de Norteamérica y sus vasallos han bombardeado e invadido con argumentos falaces e impunemente Afganistán e Irak, amenazando ocupar otras naciones, entre ellos a nuestros pueblos hermanos de Cuba, Haití, Colombia y Venezuela.
Sabemos, que lejos de buscar con estas campañas imperiales la construcción de una comunidad internacional más democrática, justa y fraterna, su interés es el de expandir y asegurar aún por los medios más aberrantes un sistema económico-financiero, que permite a su propia nación junto con las demás potencias hegemónicas de la actualidad –ínfimas islas de bienestar en un océano de miseria- dominar los recursos naturales, el comercio, la tecnología y producción, la cultura y las comunicaciones de un mundo, en el que las 2/3 partes de la población están sentenciadas a la explotación, la indigencia y la muerte.
En nuestra América Latina, son por lo menos 250 millones de personas las que este sistema demoníaco condena a la deshumanización, y la mitad de las niñas y niños menores de 5 años mueren y seguirán muriendo por el hambre y la desnutrición y sus múltiples consecuencias, si no nos resistimos a él y revertimos inmediatamente este genocidio.

DICE LA PALABRA DE DIOS:

"¡Ay de aquél, que rapiña sin parar bienes, que son de otros, pues está acumulando su propia ruina!
¡Ay del que engrandece el poder de su familia con corrupción y espera escapar del castigo!
¡Ay de los que pretenden construir su ciudad a base de sangre y fundar su nación sobre la injusticia, porque Dios ha dispuesto que todo ello será destruído por el fuego y su esfuerzo será inútil! Sobre ellos caerán la violencia y el terror, porque han derramado sangre humana e hicieron violencia a la tierra, la ciudad y a sus habitantes.
¿De qué les servirán entonces sus construcciones monumentales, sus imágenes e ídolos?
Se fundirán como simples metales que son, cosas huecas y engañosas, máscaras de oro y plata, que no abrigan espíritu alguno"

(Capítulo 2 versículos 2 - 20)

Sufrimos cada día la evidencia, que estas palabras describen con claridad el dolor y la opresión de nuestro pueblo y con exactitud la realidad política - económica -policial - judicial de nuestra nación.
Faltaría mencionar aún, para completar el cuadro dantesco de lo que significa para las familias pobres de la Argentina el poder mafioso a cuya merced están hoy cotidianamente sus vidas, que las drogas fuertes y letales han sido introducidas sistemáticamente como instrumento mortalmente efectivo para el manejo y la desintegración de nuestros barrios -y ante todo la degradación y exterminio de sus jóvenes pobres- por parte de líderes políticos con importantes relaciones internacionales y gran poder nacional y regional.

No olvidamos, sino que nos alegramos sinceramente y valoramos en su justa medida, algunos gestos y hechos concretos que a lo largo del año de gobierno transcurrido se han dado, entre otros:

- La anulación de las Leyes de “Punto Final” y “Obediencia Debida”,
- La reapertura de las causas penales “ESMA” y “Primer Cuerpo de Ejército”,
- La sesión de la ESMA a los organismos de DDHH para realizar allí un Centro por la Memoria, etc.

Pero registramos con preocupación, como los mismos grupos de nuestra sociedad, que en su momento -por acción deliberada o conveniente omisión- fueron cómplices del terrorismo de estado, tratan de demonizar nuevamente la vigencia de la Constitución Nacional y los Derechos Humanos, difamando a sus defensores como “garantistas”, “colaboradores de los delincuentes”, “propulsores de la violencia y el caos”, “promotores de la venganza y las divisiones, “enemigos de la unidad nacional”.

Las iglesias del MEDH hemos dicho en reiteradas ocasiones y lo repetimos hoy con la misma firmeza:
Jamás será posible -ni en el ámbito de nuestra patria, ni en el espacio mayor de nuestro continente y tampoco a nivel mundial- una convivencia verdaderamente fraterna, decididamente participativa, profundamente solidaria y por ello realmente reconciliada, si no reconstruimos previamente nuestra sociedad nacional, la comunidad continental y el orden entre las naciones del mundo sobre bases firmes, absolutamente nuevas y diferentes a las del sistema financiero-político-social-militar globalizado de hoy.

Algunas de estas bases esenciales para una nueva nación y un nuevo mundo deben ser:

- una memoria desafiante, permanente y clara de los genocidios y terrorismos de estado de nuestra historia, sus responsables, financiadores y cómplices, sus víctimas, ejecutores y beneficiarios, tanto militares como civiles, intelectuales, políticos, economistas, comunicadores sociales, religiosos etc.;
- una justicia legal y social efectiva y no meramente declamatoria, cuya norma y medida fundamental sea la vida de las más pequeñas, los más pobres, postergadas y condenados de los pueblos;
- organismos internacionales realmente democráticos y participativos, que trabajen a favor de la preservación de toda vida en plenitud y dignidad, de una distribución justa y equitativa de los bienes y las ganancias que producen los pueblos, la soberanía irrestricta de los recursos naturales de las naciones y un intercambio tecnológico y cultural respetuoso de las profundas raíces ancestrales de cada comunidad, etc.

POR ELLO COMO MOVIMIENTO ECUMÉNICO POR LOS DERECHOS HUMANOS PREGUNTAMOS:
¿Por qué los funcionarios del Poder Ejecutivo, del Legislativo y Judicial de nuestra patria, que completan en estos días su primer año de gobierno, no han demostrado la dignidad esperable y la firmeza exigible

- frente al gobierno de Georg W. Bush, condenando claramente la cruzada militar, el terrorismo perpetrado contra el pueblo iraquí y las torturas y vejaciones de prisioneros políticos cometidas por las fuerzas de ocupación norteamericanas, hechos constantes desde que comenzó la invasión?
- ante el hostigamiento de los EEUU a aquellos pueblos, que declaró “enemigos de sus intereses” y sus amenazas de invadir militarmente a Cuba, hecho que merece tanto la denuncia y el firme repudio internacional como el pedido de explicaciones al embajador de los EEUU en nuestro país?
- frente al Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y los otros instrumentos financieros del sistema neocapitalista, cuyas continuas y groseras extorsiones se siguen tolerando, en lugar de rechazarlas frontalmente para comenzar la búsqueda de verdadera independencia y soberanía ?
- simulando negociar interminablemente supuestas futuras “reducciones y quitas” –tan arbitrarias como insignificantes a la luz de la realidad- de la falaz “deuda externa”, en lugar de negar terminantemente toda legitimidad a este instrumento de sometimiento económico, político y militar; repudiar que el FMI financiara al terrorismo de estado y los corruptos gobiernos de Menem y De la Rúa y denunciar quiénes –en el exterior y la Argentina- se beneficiaron con sus fraudulentas transacciones financieras?
- frente a la extorsión desembozada de los gerenciadores de las empresas nacionales corruptamente privatizadas, en lugar de someterse a sus reclamos injustificados y funestos para nuestro pueblo?
- ante la presión del gobierno de los EEUU, permitiendo su abierta intervención a favor de los organismos financieros y las empresas norteamericanas, en lugar de defender inequívocamente la soberanía de nuestra patria?
- criminalizando la protesta justificada de los más pobres de nuestro pueblo y reprimiendo su digna resistencia a un creciente sometimiento y degradación?
- permitiendo el avance de los grupos más racistas, antidemocráticos y violentos de nuestra sociedad
-alianza compuesta por la mediana y alta burguesía y sus empresas, multimedios, movimientos y punteros políticos, servicios de inteligencia, empresas de seguridad, operadores sociales e incluso determinados sectores religiosos, entre otros- que buscan reforzar este sistema social injusto y por ello inestable, aniquilando a las víctimas evidentes y mayoritarias del mismo, que son las chicas y chicos más pobres de nuestro pueblo, a l@s cuales se les ha robado su futuro ya antes de su nacimiento?
- cometiendo la aberración jurídica, social y humana de tratar y sancionar en el Congreso Nacional -contra toda experiencia y saber científico nacional e internacional, con mera finalidad mediática- un revulsivo instrumento legal represivo de niñas y niños de edad escolar, y ello bajo la pública y extorsiva presión de un grupo tan minoritario como autoritario y prepotente de nuestra sociedad?

DICE LA PALABRA DE DIOS:

"¡Me llena de miedo lo que harás ante esto, oh Dios!
Porque llegarás a socorrer a tu pueblo, para salvar a tus hijas e hijos.
Y romperás la cabeza de los opresores y destruirás hasta los cimientos de su poder.
Destruirás a sus jefes, que se lanzaban contentos para aplastarnos, para devorar a los pobres.

Al oír lo que vendrá, mi corazón palpita y mis labios se estremecen,
y espero que por una vez, el día amargo sobrevenga a los opresores de mi pueblo.
Porque aunque hoy no florezca la higera ni las viñas den sus uvas;
aunque nos falte el aceite del olivo y la tierra no nos dé el pan;
aunque no tengamos ya ovejas en el corral ni nos queden bueyes en el establo;
seguiremos viviendo con alegría y esperanza, porque Dios es nuestro Liberador.
De Dios, el Señor de la historia, nos viene nuestra fuerza y resistencia,
Él da a nuestros pies la agilidad de los ciervos y nos permite escalar caminos rocosos."

(Capítulo 3 versículos 2 - 19)

Como el profeta en su momento, también nosotros somos incapaces de anticipar el camino de nuestro pueblo y continente, sus búsquedas, intuiciones, retrocesos, logros, frustraciones y nuevos comienzos.

Sin embargo, tenemos memoria clara de la inesperada fuerza y la misteriosa capacidad de resurrección y resistencia demostradas –tantas veces por l@s más débiles y pobres- a los genocidios del pasado, que fueron y son –a la vez que cicatrices profundas- semillas de promesa y futuro, germinando en el fondo de sus almas y su tierra, sus angustias y esperanzas, multiplicadas y transportadas por los vientos del presente, echando raices y brotando aún en aquellos suelos arrasados por las fuerzas –autoproclamadas todopoderosas- de muerte de ayer y de hoy.

“Dice Jesús:

Miren los árboles. Cuando comienzan a brotar sabemos, que el verano se acerca.
Así también ustedes, cuando estas cosas comiencen a hacerse realidad, anímense y levántense,
porque vuestra liberación y el Reino de Dios y su justicia están cerca”. Lucas 21:28-32

Por la ASAMBLEA GENERAL DEL MOVIMIENTO ECUMÉNICO POR LOS DERECHOS HUMANOS

Copresidentes:

Obispo Marcelo Melani - Obispo Federico Pagura - Pastor Rodolfo R. Reinich

Buenos Aires, 14 de mayo de 2004